El hábito de aplaudir tiene raíces antiguas, remontándose a la cultura greco-romana donde se usaba para expresar aprobación en teatros, Juegos Olímpicos y debates públicos. Hoy seguimos aplaudiendo como forma de gratitud y conexión humana: después de un concierto, un discurso o incluso durante momentos históricos como los aplausos a los trabajadores sanitarios en la pandemia. Pero más allá del ámbito humano, la Biblia describe un aplauso cósmico que marcará el final del plan redentor de Dios: “todos los árboles del campo aplaudirán” (Isaías 55:12), una celebración universal de lo que Dios ha realizado por medio de Cristo.

Este mensaje comienza con un reclamo individual : la Palabra de Dios nos invita a reconocer nuestra necesidad de salvación, pues todos llevamos dentro un «tumor moral» que solo Cristo, muriendo en la cruz, puede extirpar. Confiando en Él como único Señor, recibimos perdón y una nueva vida marcada por la paz y la alegría. Esta renovación personal no es algo externo, sino una transformación profunda que acompaña al creyente en cada paso del camino, saliendo con esperanza y regresando con consuelo, consciente de tener al Dios eterno a su lado.

Pero el plan de Dios va más allá del individuo: abarca también la recuperación de toda la naturaleza . Al finalizar la historia, los montes cantarán, los árboles aplaudirán y la tierra producirá fruto sin lucha ni dolor. Será un mundo restaurado, libre de sufrimiento, donde la grandeza de Dios será evidente para todos. Como afirman las Escrituras, “toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesucristo es Señor”. Ese gran aplauso final será el cierre glorioso de una obra divina que merece ser reconocida desde hoy. ¿Te gustaría formar parte de esta historia? Adiós y muy buenos días , desde la fe que salva.

Para mas información visita en enlace:  https://www.youtube.com/watch?v=Dpc5yrW2dmc

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